Las bajas en nuestro bando, eran numerosas, aumentado cuando
los insurgentes detonaban explosivos y disparan cientos de morteros en la
distancia.
Nuestro equipo táctico desplegado en el área tenía la misión
de encontrar y eliminar dicha amenaza, IED y morteros enemigos.
Estábamos bajo constante vigilancia. Apenas salimos de la
base, alguien te estaba observando. Todos son una potencial amenaza, incluso en
mitad de la noche, alguien sabe que estas en el sector. Puedes ser sigiloso,
pero nunca lo suficiente.
Escogimos nuestro escondite en una casa vacía, una familia
que decidió huir de los horrores de la guerra. Desde nuestra posición final de
fuego, disponía de un campo de visión despejado de unos 1500 metros.
Intentaba buscar objetivos clave, activos o no, sabía que los
insurgentes podrían lanzar un ataque en cualquier momento. Observando sin
descanso, dimos con lo que andábamos buscando. Una patrulla que portaba un
mortero, su portador, atrajo totalmente nuestra atención.
Superado en número y armas, nosotros solo disponíamos de una
gran mira y un Barrett.
El enemigo promedio, se enfrenta con una mira de hierro. Nunca
ve a esa persona convirtiéndola en una figura inanimada, tal cual, como en un
juego.
A través de mi óptica podía ver la expresión de su rostro,
lo que piensa, podía ver sus patrones. Solo tenía que escoger el momento para
hacerle daño.
Empezó a desplegar su mortero, el compañero lo ubicó a 1200
metros. Sabía que el Barrett podía alcanzar a un objetivo a 1000 metros sin
problemas. No tenía datos para esos 1200 metros.
Mientras hago ajustes a la mira, un escalofrió me recorre la
espalda. Sabía que en cuanto disparase, podrían localizarnos y si herraba el
tiro, ser alcanzado por el mortero.
Intente apuntar desde su barbilla hacia su pecho, usando un
punto triangular, un impacto del Barrett en esa zona seria letal.
Soplaba viento desde el Este, de izquierdas a derecha, dificultándome
aún más el disparo. Tenía que compensar la caída de la bala y el viento
lateral. Apunte para eliminarlo, usando dos mils a la izquierda del blanco y dos
mils arriba.
Sabíamos que nos quedaba poco tiempo, finalmente mi
compañero digo “FUEGO”, he hice un disparo…
Dije: - ¿A dónde se fue?. (Había una pequeña nube de humo
donde antes estaba parado).
Mi compañero digo: - ¡¡Santo
cielo, le diste!!
Con la amenaza potencial eliminada, seguimos con nuestro trabajo. Los equipos de
morteros y enemigos, desaparecieron del camino para siempre.

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